Cómo se echa a andar. Me falta la excusa. Juegos no me faltan, mi cabeza nunca dejará de creer que debe ser infantil, por mucho que los demás intenten desmentirlo. Con pruebas fiables, incluso.
Cómo es vivir. Primero, será reconocerte a ti mismo, en lo divino y en lo mundano. Después, reconocer que debes buscar algo. Por último, resignarte a que las búsquedas más importantes, nunca van a terminar. Y que al final, la búsqueda es esa vida que intentaba definir.
Hoy es domingo, de esos demasiado clarificadores. La tormenta está casi acabando, y al desaparecer las nubes, solo descubres que estás sólo y perdido. Como siempre, ya lo sé. Que me quejo mucho, ya lo sé. Pero habrás notado, que con tantos nervios y tanta velocidad, no me había quejado de verdad, con palabras ahogadas. Como cuando cantaba los domingos, mientras el vecindario dormía la siesta.
En definitiva, el discurso es el mismo de siempre, paso sobre paso, levantando miradas inmensas al horizonte. Esperando que esta sea la primera vez, que avanzo hacia algún sitio. Aunque nunca llegue.
Supongo que te habrás dado cuenta, pero no soy de los que se desahoga escribiendo. Escribía, antes era soñador, cuando me encontraba bien fuerte. Y también, en otras contadas ocasiones, cuando la desesperación exige solemnidad.
Como dijo Sabina, perdonen la tristeza.