Quiero volver!!!
Hay alguien ahí?
—-
Es impresionante que esto siga funcionando…
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Necesito consejos sobre hosting y dominios, me van echando sus cables?
Hay alguien ahí?
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Es impresionante que esto siga funcionando…
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Necesito consejos sobre hosting y dominios, me van echando sus cables?
…, ante este bloqueo, falta de iniciativa y de comunicación (alguien al fondo dijo aburrimiento), o bien se cambia de tema en el blog, o se cambia de blog, o se manda internet a tomar por saco.
Saludos, amigos.
Creo que ya sabéis que no suelo hacer este tipo de cosas (el auto-bombo, digo), pero la verdad es que me ha encantado la mención que me han hecho los muchachos de Blogoff. Es la primera vez que tengo la impresión de que alguien entiende lo que pretendo con el blog, aunque añadiría que el estilo es tan terroríficamente sintético, porque el primer usuario de este blog soy yo. De hecho, así empezó: como una forma de ordenar y tener a mano lo que enseñaban otros. Y así seguirá, supongo. Gracias, chicos.
faqoff - Enlace del mes: Juglar
Y ya que estamos, algunos enlaces que han valorado mencionar el diseño del blog:
Style Crunch
Screenalicio.us
CSS Collection
Ya estoy de vuelta. Instalado en nueva ciudad, nuevo hogar, y nueva conexión. Parece que todo está en su sitio, esperando mi llegada. A navegar…


Se avecinan cambios, renacimientos que a uno le apetecen. Cambiaremos Teruel por Logroño. Además, también me encuentro con pocas ganas de seguir haciendo lo mismo en el blog. Como muy tarde en septiembre, volveré. Con savia nueva, espero. Hasta pronto.
La culpa, del cha-cha-chá (me-me-mé?), pero especialmente Felipe: ahí van cinco series que me vienen a las sienes:
Sí, lo sé, no veo mucho la tele últimamente
Por delicadeza del señor Torres Burriel.
En este preciso momento, este corto me lo ha dado todo.
Sí, ya es primavera.
Por favor, que alguien me diga el título de la canción (¿es Bonnie Tyler?): “You’re the One” de Tracy Chapman, gracias Fernando.
Visto en gabinetedeinformatica.net.
Realmente me jode, pero debo reconocerlo. También a mí El Alquimista de Paulo Coelho, me produjo cierto cambio de perspectiva. Supongo que resulta tentador caer en el romanticismo de seguir las señales del desierto. El caso es que creo que cambió mi concepto del destino, no ya en sí sumergirme en los dogmas esotéricos, sino buscarle un sentido más agradable. Ya hace tiempo que me cansé del oscurantismo.
Por delante de todo, debiera prevalecer la fe en que uno puede cambiar cualquier aspecto de su vida, solamente con un poco de tesón. Pero para la elección de los caminos azarosos, resulta tan precioso creer que una mano misteriosa nos puso delante tal camino, tal lugar o tal persona. Y es que, al reconocer que los criterios de elección en muchas ocasiones resulta difícil dotarlos de razonamientos convicentes o lógicos, te lanzas con mayor ilusión hacia la mano del dios-destino, que al camino elegido en la bifurcación por el pito-pito-golgo-rito.
Que necesitamos dioses, señores. Y cuando no nos convencen las corrientes religiosas, nos los inventamos. Bueno, realmente algunos nos los inventamos por llevar la contraria.
Se suelen decir frases como “la vida es…”. Y buscando palabras algo inusuales para terminar la frase, sobre todo que inusualmente estén juntas, se puede quedar bien. Pero la vida no es lo que diga una frase. Y quizá ese sea su mayor problema: que no la podemos definir, ni encauzar entre cuatro surcos principales (qué fácil sería así). La vida se nos topa de frente cada vez que dejamos de tomar las drogas que tomamos para esquivar el momento de definirla. La vida se torea, se sugiere, se marcha a la otra punta de la habitación para mirarnos con desdén para demostrarnos que no podemos dominarla.
Se suelen decir frases como “escribir es…”. Pero es que no necesito escribir para desahogarme. No tengo esa irrremediable sensación de que debo plasmar mis fantasmas en un papel para que no se apoderen de mí. Aunque si tengo otra angustia: necesito necesitar escribir. Es algo extraño, ¿no?. Quizá es un desorden en la personalidad, querer ser quien no soy. Pero querer ser, es también serlo en cierta manera, o por lo menos apuntar hacia ello. Hay algo claro: no se puede escribir de verdad sin reconocerte en lo que escribes. Y es por eso que no escribía desde hace mucho tiempo, no quería ver mi reflejo en ningún monstruo de mi imaginación.
Se suelen decir frases como “la persona es…, yo soy…”. Y sobre eso, no hay nada que hablar. Porque somos todo menos lo que nos imaginamos a solas. Las descripciones de los demás en una conversación de cafetería, los proyectos incumplidos, y los actos improvisados. Eso es indefinible.
Las definiciones nunca nos convencen, más allá de un momento de autorreflexión vana. Solo sabemos que debemos ponernos en marcha. Por eso, como punto de partida, intentamos definir la vida y nuestra persona mediante la escritura.