Fuera metáforas
Van pasando los días y aún no he comprado tu regalo. Además de haberme olvidado de felicitarte el día de tu cumpleaños…
Hace mucho que no tenemos la misma comunicación de antes. Los colores hace tiempo que perdieron pasión, y ahora divago por las calles como el hombre del traje gris. Me cuesta entender, que después de haberme vuelto intratable (más aún, si cabe); sigas teniendo la gentileza de llamarme e intentar conversaciones que voy a languidecer como todo lo que toco (triste versión de rey Midas).
¿Recuerdas esa noche hace muchos años? Borrachos, radiantes de juventud, gritábamos por las calles porque no queríamos que acabara el mejor verano de nuestras vidas. A mí me dio por correr, y tú fuiste detrás mío y me abrazaste. Llorábamos. ¿Lo recuerdas?. Fue increíble.
Los que me rodean saben que tú estás por encima de todo. Estos años están siendo muy amargos, y aunque no te lo creas, en esos momentos en que todo se derrumba, en que es tan necesario pensar en algo bonito, pensar que podía contar contigo ha sido una salvación, aunque nunca te pidiera ayuda (ese defecto de la autosuficiencia).
Esto te lo quería decir hace mucho tiempo, pero ya sabes que me cuestan estas cosas. Espero que aún sigas entrando de vez en cuando a esta página, para ver si he clasificado algo como personal, y que puedas leer esta misiva que es la llamada que nunca te hice. Y sin metáforas de juglar.
Hermanita, quizá siempre seré distante, pero espero que nunca cometa la estupidez de que me sientas lejos del todo.
Gracias.







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Hay 2 Comentarios
Seguro que no te siente lejos y sabe y comprende lo que te cuesta
Hablo con cualquier persona que tenga la capacidad de mantener una conversación. Te sorprendería saber cuántas personas no son capaces hoy día. Te sorprendería conocer cuántas versiones tiene la verdad.
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